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Zardari, crecido políticamente tras la muerte de su
esposa en un atentado a finales de diciembre pasado, se enfrentaba con el ex
juez Saiduzaman Sidiqui, promovido por la Liga Musulmana-N del ex primer
ministro Nawaz Sharif, y con el senador Mushahid Husain, de la Liga
Musulmana-Q, que sostuvo al régimen de Pervez Musharraf.
Zardari sucederá a Musharraf, quien ejerció el poder al
que accedió mediante un golpe de Estado en 1999, y quien tuvo que renunciar
el mes pasado presionado por la Liga Musulmana y el PPP.
Para llegar hasta aquí, Zardari no ha dudado en
prescindir de su principal socio tras la victoria electoral del PPP en
febrero, el ex primer ministro Sharif, tras declarar que, para él, los
acuerdos entre ambos no eran "sagrados como el Corán". Era una ruptura
previsible, ya que Zardari pasó casi once años en la cárcel con cargos
levantados durante los Gobiernos de Sharif, que le dieron su fama de
corrupto por las supuestas comisiones que cobraba.
Zardari, de 53 años, es aliado de Estados Unidos y en
varias ocasiones ha resaltado el compromiso de Pakistán en la lucha contra
el terrorismo y los militantes talibanes que llevan cabo ataques y cometen
atentados contra objetivos civiles y militares del país.
Jornada electoral violenta
La jornada se ha visto ensombrecida por un atentado
cometido por un suicida con un coche bomba en la contra un puesto policial
en la ciudad de Peshawar, que ha causado al menos 10 muertos, cinco de ellos
efectivos policiales, y herido a al menos 40 personas.
La explosión ha detruido el puesto y ha provocado el
derrumbe del techo de los edificios añedaños, según el jefe de la policía
provincial Malik Naveed Khan. El objetivo del suicida era probablemente una
asamblea provincial, donde sus miembros estaban votando para las elecciones,
ha informado.
"No es solo una victoria para Zardari y el Partido
Popular de Pakistán (PPP), sino una victoria para el sueño de Benazir Bhutto
de un sistema político democrático", ha dicho la portavoz de la organización
Farzana Raja, en medio de gritos de seguidores de larga vida a Bhutto.
Zardari, crecido políticamente tras la muerte de su
esposa en un atentado a finales de diciembre pasado, se enfrentaba con el ex
juez Saiduzaman Sidiqui, promovido por la Liga Musulmana-N del ex primer
ministro Nawaz Sharif, y con el senador Mushahid Husain, de la Liga
Musulmana-Q, que sostuvo al régimen de Pervez Musharraf.
Zardari sucederá a Musharraf, quien ejerció el poder al
que accedió mediante un golpe de Estado en 1999, y quien tuvo que renunciar
el mes pasado presionado por la Liga Musulmana y el PPP.
Para llegar hasta aquí, Zardari no ha dudado en
prescindir de su principal socio tras la victoria electoral del PPP en
febrero, el ex primer ministro Sharif, tras declarar que, para él, los
acuerdos entre ambos no eran "sagrados como el Corán". Era una ruptura
previsible, ya que Zardari pasó casi once años en la cárcel con cargos
levantados durante los Gobiernos de Sharif, que le dieron su fama de
corrupto por las supuestas comisiones que cobraba.
Zardari, de 53 años, es aliado de Estados Unidos y en
varias ocasiones ha resaltado el compromiso de Pakistán en la lucha contra
el terrorismo y los militantes talibanes que llevan cabo ataques y cometen
atentados contra objetivos civiles y militares del país.
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